Sois muchos los que realizáis el montaje del portal de Belén siguiendo la tradición de vuestras familias, heredando a veces figuras centenarias y utilizando las mismas construcciones con las que montabais el portal de pequeños en casa de vuestros padres. El belenismo es una tradición que mezcla pasión, arte, familia y, por qué no, destreza manual.

Pero algunos belenistas van más allá. Aquellos que prefieren el rigor histórico estudian cada detalle del portal para que nada quede anacrónico y que su montaje sea una reproducción lo más fiel posible de la época en que nació Jesucristo. Este post va dirigido a ellos (y a todos los que quieran conocer la realidad de la época, por supuesto). Veamos cómo era la arquitectura de Belén en tiempos de Cristo.

Detalle de la construcción de viviendas en belén del taller FMAS

 

Las casas del pueblo llano, clave en la arquitectura de tu belén

Las nuevas tecnologías aplicadas a la arqueología permiten descifrar de una manera muy exacta cómo eran las viviendas de Judea en época del nacimiento de Cristo. Hoy en día sabemos que las construcciones de las familias más modestas se realizaban con ladrillos de adobe cocido y caña, revestidas de cal. El suelo de las casas solía ser la misma tierra donde se asentaban; a veces aplanada con una mezcla de cal, piedra o lodo. Las ventanas, escasas, se erigían en la parte alta de la fachada y se solían cubrir con rejas, celosías o postigos de madera.

Imagen de cancela de forja a la venta en controladores.net

Para el techo, por su parte, se entrecruzaban cañas y ramas a modo de vigas, y se compactaban con barro. Este techo, al que se subía frecuentemente para trabajos de mantenimiento, como almacén de maduración de frutas y verduras o como “dormitorio” de verano, contaba con una escalera desde el exterior, convirtiéndose en la práctica en una estancia más de la casa. No era extraño, por otra parte, que en el tejado apareciera forraje.

Una curiosidad de estas casas humildes es que los animales, muchas veces el principal sustento de las familias, dormían en la propia vivienda, de ahí que esta pueda presentar una doble altura: el primer nivel para establo, compartiendo espacio en ocasiones con el taller y las herramientas del dueño; a un nivel superior, las estancias del dormitorio y el comedor, sin baños. En el centro de este nivel superior podemos encontrar un brasero o cavidad para las ascuas con que calentaban la vivienda.

 

El lujo en las viviendas de la clase acomodada

Los más pudientes, por su parte, contaban con piedra y argamasa para la construcción de sus casas o palacetes, distribuidas al modo de la arquitectura árabe, alrededor de un patio central donde se hacía mucha vida en común. Es frecuente encontrar árboles de sombra y flores ornamentales. Los más ricos enriquecían estos patios con bonitas galerías porticadas.

La cámara, habitación superior de la casa, servía como alojamiento para invitados especiales o lugar de retiro para el señor de la casa. En los palacios, la estancia superior se convertía en una auténtica casa de verano con varias dependencias, dando buena nota de la riqueza de sus propietarios.

Estas lujosas viviendas, con reminiscencias de las arquitectura romana, dejaban ver incluso una red central de calefacción, a través de un sistema de tuberías de agua caliente procedente de los fogones. En los patios se colocaban cisternas que reunían el agua de la lluvia y servían de abastecimiento para los baños de la casa.

 

En cuanto a la arquitectura monumental hebrea anterior a Cristo, podemos destacar el famoso Templo de Jerusalén, construido en piedra por el Rey Salomón en siglo X a.C, de dimensiones descomunales. Reconstruido por el rey Herodes, es frecuente encontrarlo en las representaciones belenistas. Quien quiera representar en su portal el templo existente en tiempos de Cristo a escala, debe tener en cuenta su tamaño real, que ocupaba una explanada de unos 500 metros de largo por 300 metros de ancho.

Representación del Templo de Jerusalén

 

Ahora que conocemos un poco mejor la arquitectura que los hebreos empleaban en la construcción de sus edificios, cuéntanos: ¿serás riguroso con la historia o mantendrás tu forma de montar el belén?