Como cada año, estos días millones de hogares españoles se preparan para montar su particular portal de belén. Una tradición de la que ya hablamos en un artículo anterior que reúne a varias generaciones de la familia alrededor de las maquetas, las figuras y el material empleado en el montaje de este entrañable elemento navideño.

Sin embargo, no todo lo que se hace con cariño está exento de error y, en este caso, como no podía ser de otra manera, también introducimos ciertos anacronismos y errores cuando montamos el portal. En ciertas ocasiones por falta de rigor histórico; otras, por intentar llevar a “Oriente” costumbres de nuestro arraigo ibérico; la mayoría, al tratar de embellecer la escena con elementos que desentonan a los ojos del más quisquilloso. En todo caso, aquí os dejamos algunas de las cosas que no encajan en el portal de belén.

 

#1.- La nieve del portal de belén.

Belén está situada a la misma latitud que el norte de África y su altitud media es de unos 765 metros. Tiene un clima mediterráneo seco. Con esas premisas, podemos imaginar que la nieve en Belén no es precisamente una costumbre arraigada. Pero, con lo que nos gusta hacer un belén nevado, ¿quién va a contarle esto a los niños?

 

#2.- Iglesias antes de Cristo.

Suele ser un elemento muy recurrido en algunos belenes, pero… ¿te has parado a pensar cómo podía existir una iglesia católica antes del nacimiento de Cristo? Es más, ¿cómo puede ponerse una cruz cristiana sobre ellas si Jesús aún no ha sido crucificado?

Las iglesias suelen representarse en los belenes que las montan mediante edificios singulares y de gran belleza, pero su instalación dentro del portal es un anacronismo justificable solo, si cabe, desde un punto de vista estético.


Foto ganadora del I Premio de Fotografía Controladores.net.

Foto ganadora del I Premio de Fotografía Controladores.net. Autor: Antonio Fernández Velasco

 

#3.- Los animalitos del portal.

El jamón y los embutidos de cerdo son una delicia ibérica que nos cuesta olvidar a los españoles, pero… ¡los judíos no comen cerdo! En el siglo I d.C. no se criaban cerdos en la zona de la actual Palestina. El Pentateuco prohíbe su consumo en su libro Levítico, pero también prohíbe tocarlos, por lo que su cría era bastante más que improbable.

Del mismo modo, las vacas que solemos poner en el portal son de razas europeas, gordas y lecheras. En la época del nacimiento de Cristo, las vacas que podían pulular por el portal serían de raza árabe, flacas y de poca leche. Eso sí, cerdos y vacas quedan muy monos en nuestro portal. Una curiosa manera de occidentalizar nuestro pesebre.

 

#4.- El tomate y la patata.

Salvo que la Historia nos haya engañado en ese detalle, fueron los españoles quienes llegaron a tierras americanas y sacaron de ese continente productos como el cacao, el tomate, la patata o el maíz. Por eso, poner cualquiera de estos elementos en tu portal de belén es otro fallo histórico, ya que los palestinos no conocerían dichos alimentos hasta muchos siglos después del nacimiento de Cristo. Mejor sustituirlos por cereales como la cebada, el trigo o la avena.

 

#5.- Benedicto XVI y el portal de belén.

El papa Ratzinger, antes de su retiro monástico, nos legó un libro sobre la vida de Jesús de Nazaret donde negaba la existencia del buey y la mula, la de la estrella de Oriente e incluso la procedencia de los Reyes Magos, para quienes el mismísimo Papa proponía un origen andaluz. Ya. Pero… ¿quién se atreve a sacar del portal estos elementos?

 

Dejemos de lado los estudios teológicos y científicos en sentido estricto. De lo contrario, ¿qué sería de nuestro portal sin algunos de sus elementos más significativos? Prepara la mula, la estrella, las vacas y, si los tienes, hasta los tomates, y cuéntanos: ¿cuántos de estos elementos anacrónicos hay en tu portal?